Las esponjas de cocina son un perfecto caldo de cultivo para bacterias, como es el caso de la Moraxella osloensis, que puede causar infecciones en personas con un sistema inmunológico débil.
La misma bacteria es responsable del mal olor en la ropa sucia y podría explicar el aroma poco agradable de las esponjas usadas una y otra vez. Lavarlas con agua y jabón aumenta la concentración de algunas bacterias, según concluyeron Massimiliano Cardinale, del Instituto de Microbiología Aplicada de la Universidad Justus Liebeg en Giessen, y colegas de otros centros en Alemania.

Cuando los investigadores observaron las esponjas con microscopios descubrieron que un centímetro cúbico de este elemento puede albergar una densidad de bacterias similar a la que se encuentra en las heces. Pero hervirlas o ponerlas en el microondas no las desinfecta, de acuerdo con el estudio.
