Un nuevo escándalo de corrupción se desató en la provincia de Chaco, al descubrirse una asociación ilícita que generaba facturas truchas con las que se estima que recaudó unos 500 millones de pesos, a través de planes sociales y organizaciones piqueteras.
Encabezada por Walter Pasko, un contador ligado al poder político de la provincia, más precisamente parte de la estructura del exgobernador chaqueño, Jorge Capitanich, quien montó una usina en donde a través de facturas truchas se quedaba con fondos del Estado, que estaban destinados a la asistencia social.
El hombre se entregó ante la Gendarmería (GNA), luego de que la Justicia emitiera un pedido de captura contra él en las últimas horas, al difundirse mediáticamente imágenes del hombre y su familia, incluso sus dos hijos menores de edad, contento fajos de billetes en su lujosa casa.
