Aunque desde pequeños nos dicen que tomemos leche para tener unos huesos fuertes, esa recomendación es solo la mitad de la historia, ya que la vitamina D es la que se encarga de ayudar al cuerpo a absorber el calcio de los alimentos y que llegue a los huesos.
Esta vitamina cumple un rol vital en el cuerpo y especialmente en los huesos, pero también necesitan otros minerales esenciales: el fósforo y el magnesio. Pero tampoco termina ahí.
En primer lugar, si tanto el calcio como el fósforo están en niveles bajos, el cuerpo entra en “modo de emergencia”. Entonces, la glándula paratiroidea libera una hormona que aumenta la producción de vitamina D activa (calcitriol).
