No siempre el estrés se presenta como algo evidente. A veces no hay crisis, ni llanto, ni ataques de ansiedad. Sin embargo, el cuerpo y la mente empiezan a mostrar señales más sutiles. Es lo que se conoce como estrés silencioso, una forma de tensión crónica que pasa desapercibida pero que igual afecta la salud física, emocional y mental.
Se acumula con el tiempo. No es un pico, sino una carga constante de presión interna. Algunas señales típicas son:
– Te levantás cansado aunque hayas dormido
– Te cuesta concentrarte o tomar decisiones simples
