Irritabilidad, tristeza profunda, insomnio, dolor físico y cambios bruscos de humor: cuando los síntomas del síndrome premenstrual (SPM) se intensifican al punto de interferir con la vida diaria, puede tratarse de un trastorno que requiere diagnóstico y tratamiento.
La mayoría de las mujeres experimentan algún malestar en los días previos a la menstruación: dolor abdominal, sensibilidad, cambios de humor o cansancio. Pero en algunos casos, los síntomas se intensifican de tal manera que afectan la vida cotidiana, relaciones, trabajo, sueño o alimentación. Entonces se habla de síndrome premenstrual severo (SPMS) o incluso de trastorno disfórico premenstrual (TDPM).
Algunos de los síntomas más comunes incluyen:
