Tu cuerpo está hecho para moverse y recuerda lo que hacés repetidamente, incluso si no lo notás. Algunas posiciones que adoptás de forma automática pueden influir en tu energía, en la tensión muscular y en cómo te sentís al final del día.
Cuando pasás muchas horas en una misma posición, sobre todo si es forzada, ciertos músculos se tensan de más y otros se desactivan, lo que genera desequilibrio, rigidez y dolor, sobre todo en cuello, espalda y cadera.
Posturas comunes que causan tensión:
