El proceso electoral de 2025 cerró con una participación del 66% del padrón nacional, según datos oficiales difundidos tras el escrutinio, marcando un mínimo histórico en la asistencia a las urnas en elecciones legislativas desde el retorno de la democracia en 1983. Esto implica que más de 12 millones de argentinos (12.235.796 sobre un padrón de 35.987.634) decidieron no participar en los comicios.
Analistas políticos destacan que esta baja concurrencia refleja un descontento generalizado con la clase dirigente y un desencanto creciente con las instituciones.
Factores como la desconfianza en los partidos políticos, la percepción de corrupción, la falta de propuestas concretas que atiendan las necesidades ciudadanas y la sensación de que el voto no genera cambios reales se suman a un contexto económico y social adverso que podría haber influido en la decisión de no acudir a las urnas.
