El conflicto económico en Banfield sigue sumando capítulos, ahora, con una rebeldía por parte del plantel de primera división que, a una semana de enfrentar a Lanús por una nueva edición del clásico del sur, decidieron no entrenar en el predio de Luis Guillón por un reclamo en sus sueldos atrasados.
La deuda de salarios con los futbolistas alcanzó los tres meses, por lo que el malestar es más que evidente y, ante la falta de soluciones concretas por parte de la dirigencia, los jugadores decidieron actuar. La práctica, que estaba pautada para la tarde, se chocó con la medida de fuerza por parte de los jugadores. En contrapartida, el cuerpo técnico, encabezado por Pedro Troglio, se presentó a trabajar con normalidad, aunque sin plantel disponible.
La medida fue acordada y consensuada en grupo y apunta directamente a presionar a los dirigentes del Taladro por una respuesta inmediata. En caso de que la situación no se destrabe, el plantel volverá a entrenarse el martes, pero en otro predio y con ropa propia, sin utilizar la indumentaria oficial del club.

El reclamo por parte del plantel llega en un momento clave de la temporada (con el cruce ante Lanús, su rival de toda la vida, a la vuelta de la esquina) y vuelve a dejar en evidencia la crisis económica e institucional que atraviesa el Taladro. Los referentes del equipo le hicieron llegar su descontento a los dirigentes y buscarán en las próximas horas una solución rápida para evitar que el conflicto escale.
