Augusto Severini era conocido en la provincia de Tucumán por ser un reconocido empresario hotelero: dedicado durante décadas al rubro de los hoteles alojamiento, este hombre logró ahorrar una buena cantidad de dinero que tenía invertida en plazos fijos que compartía con su pareja, la empresaria Roxana Téves, con quien convivía hacía más de diez años. En 2009, Severini muere, pero el dolor por su pérdida, según denunció Téves, se vio forzado a convivir con una serie de amenazas, extorsiones y detenciones ilegales cuyas consecuencias se extienden al presente.
Tras la muerte del empresario hotelero, Téves mantuvo un juicio civil con una hija del fallecido, Carolina Severini, para determinar el destino de los 5 millones de dólares que tenían invertidos en los plazos fijos a nombre de ambos. Los mismos se encontraban depositados en el Citibank de la provincia de Tucumán.
Con el tiempo, Tevés obtuvo una serie de medidas cautelares a su favor para poder disponer de los fondos, pero en el camino se encontró con el apellido Jiménez. Edmundo Jiménez y Ana Lucía Jiménez, hijos del octogenario titular del Ministerio Público Fiscal de Tucumán, Edmundo “Pirincho” Jiménez, comenzaron a representar a la hija del empresario hotelero fallecido y, desde ese momento, todo cambió para la viuda.
Roxana Téves contó que los Jiménez le iniciaron una denuncia penal a ella, su hijo y su nuera, donde los acusaron de secuestro y asociación ilícita. Pero la avanzada de los Jiménez no terminó allí: en noviembre de 2010 el fiscal Guillermo Herrera, muy cercano a “Pirincho” Jiménez, solicitó la inmediata detención de los tres, a lo que una jueza accedió.
