El fuego no solo calienta, sino que define cómo se transforma cada ingrediente, porque la intensidad y la forma en que se aplica impactan en la textura, el sabor y el punto final, haciendo que una misma preparación cambie bastante según cómo se maneje. No es solo encender y listo.
La intensidad del fuego
Un fuego alto acelera la cocción y favorece el dorado en la superficie, mientras que uno bajo permite que el calor penetre de manera más gradual, por lo que elegir bien la intensidad evita resultados desparejos.
El impacto en la textura
