Los cambios de temperatura, la humedad y las variaciones estacionales no solo afectan a las personas. Perros y gatos también pueden modificar su conducta según las condiciones del ambiente, ya que su organismo y sus hábitos responden de manera natural a estas transformaciones.
Más sueño y menos actividad
En los días fríos, muchos animales tienden a dormir más y a buscar lugares cálidos y cómodos. Esto se debe, en parte, a que conservar la temperatura corporal requiere energía, por lo que suelen adoptar conductas más tranquilas.
