Buscar las llaves mientras se repite en voz alta dónde podrían estar, repasar una lista de tareas durante una mañana ocupada o comentar una situación sin que haya nadie alrededor son escenas bastante habituales. Aunque a veces se asocie a la distracción o se vea como una rareza, hablar con uno mismo es un comportamiento que los especialistas consideran mucho más común de lo que suele creerse.
Lejos de ser un fenómeno extraño, esta conducta puede cumplir distintas funciones relacionadas con la organización de los pensamientos, la atención y la resolución de problemas cotidianos.

Una herramienta para ordenar ideas
