Hay recetas que parecen simples hasta que llega el momento de prepararlas. Los panqueques son un buen ejemplo, ya que con pocos ingredientes se puede obtener un resultado delicioso, pero pequeños cambios en la mezcla pueden modificar notablemente la textura final.
Quienes buscan una preparación más aireada suelen recurrir a un ingrediente que no siempre forma parte de las recetas tradicionales: el polvo para hornear. Su función es generar pequeñas burbujas de gas durante la cocción, lo que ayuda a que la masa gane volumen y tenga una consistencia más liviana.
¿Por qué influye tanto? A diferencia de los panqueques finos que suelen usarse para rellenar con dulce de leche, algunas versiones inspiradas en los clásicos pancakes americanos buscan una textura más gruesa y esponjosa. En esos casos, el polvo para hornear juega un papel fundamental porque permite que la masa se expanda mientras se cocina. Sin este ingrediente, el resultado suele ser más compacto y menos aireado.
