La pizza suele ser una de las comidas que más se disfrutan al día siguiente, pero recalentarla de cualquier manera puede hacer que la masa quede gomosa, demasiado seca o pierda parte de su textura original. Elegir el método adecuado puede marcar la diferencia en el resultado.
Utilizar una sartén
Calentarla en una sartén a fuego bajo o medio durante unos minutos ayuda a que la base recupere parte de su crocancia. Si se desea que el queso se funda mejor, puede colocarse una tapa durante el último minuto.
Recurrir al horno
