Los alimentos congelados suelen asociarse con una menor calidad nutricional que los frescos, pero la realidad es bastante más compleja. El contenido de vitaminas y minerales puede variar según el alimento, el tiempo que transcurre desde su cosecha hasta el consumo y la forma en que se procesa y conserva.
Los alimentos frescos no siempre tienen más nutrientes
Una fruta o una verdura recién cosechada puede conservar una gran cantidad de nutrientes. Sin embargo, algunas empiezan a perder determinadas vitaminas durante el almacenamiento y el transporte, especialmente cuando pasan varios días antes de llegar al consumidor.
