La noche se tiñó de rojo y la Luna se convirtió en protagonista de algunas de las imágenes astronómicas más impactantes del año. El eclipse lunar parcial que atravesó la madrugada del viernes 28 de agosto ofreció un espectáculo visible desde buena parte de América, Europa y África.
En la Argentina, el fenómeno comenzó a verse el jueves por la noche y alcanzó su punto máximo a la 1:12 en Buenos Aires. En ese momento, más del 96% del disco lunar quedó dentro de la umbra terrestre, dando lugar a las tonalidades rojizas, anaranjadas y cobrizas que caracterizan a la llamada “Luna de Sangre”.
El efecto se produjo cuando la luz del Sol atravesó la atmósfera terrestre antes de llegar a la Luna. Ese proceso filtró parte de la luz y proyectó sobre el satélite los colores que pudieron captarse en fotografías tomadas desde distintos puntos del planeta.
