Guardar comida para consumirla después es una práctica habitual y puede ser una buena manera de aprovechar lo que sobró. Sin embargo, cuando una preparación vuelve a la heladera después de haber sido calentada y luego se recalienta nuevamente, aparece una duda frecuente: ¿cuántas veces es seguro hacerlo?
El problema no está simplemente en calentarla más de una vez. Lo que realmente importa es cómo se manipula y conserva entre cada ocasión. Cuando permanece durante demasiado tiempo a temperatura ambiente, las bacterias pueden multiplicarse y aumentar el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
Por eso, una de las principales recomendaciones es guardar las sobras en la heladera lo antes posible una vez que hayan dejado de despedir vapor intenso, utilizando recipientes adecuados y evitando dejarlas durante horas fuera de refrigeración. La cadena de frío es fundamental para reducir la multiplicación de microorganismos.
