Las horquillas y hebillas metálicas pueden deteriorarse con el paso del tiempo, especialmente cuando están expuestas de manera frecuente a la humedad. El contacto con el agua, el sudor y algunos productos utilizados en el cabello puede favorecer la aparición de óxido y hacer que estos accesorios pierdan su aspecto original.
Una de las medidas más sencillas para prolongar su duración es evitar guardarlas cuando todavía están húmedos. Después de usarlas, especialmente si estuvieron en contacto con el pelo mojado o con sudor, conviene dejarlas secar por completo antes de guardarlas.
También es recomendable mantenerlas alejadas del agua y de productos como aceites, cremas, sprays o geles. Estos pueden quedar adheridos a la superficie metálica y, combinados con la humedad, favorecer su deterioro. Si una hebilla entra en contacto con alguno de estos productos, limpiarla y secarla antes de guardarla puede ayudar a conservarla durante más tiempo.
