En los últimos años el nombre de Julian Bisignano quedó asociado al fútbol argentino: primero por sus emprendimientos vinculados a entradas y experiencias deportivas, después por su desarrollo dentro del marketing y la publicidad deportiva. Detrás de los titulares y las controversias, sin embargo, hay una historia empresarial que casi siempre quedó en segundo plano.
Bisignano empezó muy joven y construyó negocios dentro de una industria extremadamente competitiva. Su capacidad para generar contactos, desarrollar productos y encontrar oportunidades le permitió crecer rápido y trabajar con una enorme cantidad de clientes.
Ese crecimiento también tuvo un costo.
A medida que sus proyectos ganaron exposición y empezaron a manejar operaciones económicas más importantes, aparecieron conflictos y reclamos que terminaron judicializados. Algunas personas que habían mantenido relaciones comerciales con él convirtieron diferencias económicas en conflictos públicos.
