El deterioro del crédito a los hogares se convirtió en uno de los temas más sensibles del sistema financiero. Con niveles de morosidad que alcanzan máximos de dos décadas, el debate ya no se limita al diagnóstico: también empieza a traducirse en iniciativas legislativas y en definiciones de política económica.
En la Cámara de Diputados, la oposición impulsa al menos 60 proyectos orientados al desendeudamiento de las familias, concentrados en las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor.
El foco está puesto en aliviar la carga de los créditos personales y las tarjetas, dos de los segmentos más afectados por el aumento de la irregularidad.
Los últimos datos disponibles muestran que la morosidad de los hogares continúa en ascenso. En julio, el indicador agregado —que incluye bancos, fintech y otros proveedores— alcanzó el 18% de la cartera de préstamos y acumula casi dos años consecutivos de suba, según EcoGo.
