Rallar queso puede parecer una de las tareas más simples de la cocina, pero hay un detalle que suele complicarla: cuando queda adherido al rallador, se acumula entre los agujeros y hace que el proceso sea más lento y bastante más difícil de limpiar.
Pero existe un truco muy sencillo para evitarlo y conseguir que se deslice con mayor facilidad. Solo hace falta un ingrediente que probablemente ya esté en ese sector del hogar.
El secreto está en el aceite
