La rutina de cuidado del cutis no termina con la limpieza del rostro ni con la aplicación de una crema antes de acostarse. Durante la noche, la cara permanece en contacto con la funda de la almohada durante varias horas, por lo que la textura del tejido, la acumulación de residuos y la comodidad al dormir también merecen atención.
Con el paso del tiempo, la piel puede volverse más seca, fina o sensible. En ese contexto, elegir una superficie suave y mantenerla limpia ayuda a reducir posibles fuentes de fricción e irritación. Aunque ninguna almohada puede evitar por sí sola las arrugas o revertir los signos del envejecimiento, algunos detalles permiten mejorar el confort nocturno sin complicar la rutina.
La funda importa tanto como el relleno
