Respirar es una función automática que realizamos durante todo el día, pero no siempre prestamos atención a la manera en que entra y sale el aire. Aunque la nariz es la vía habitual para hacerlo, algunos mantienen la boca abierta al respirar, tanto durante sus actividades cotidianas como mientras duermen. Cuando esto ocurre de manera frecuente, puede dejar de ser un detalle sin importancia y favorecer distintas molestias que afectan la salud bucal, el descanso y el bienestar general.
La respiración por la boca puede aparecer de manera temporal, por ejemplo, durante un resfrío o un episodio de congestión nasal. Sin embargo, cuando se vuelve persistente, conviene identificar qué la provoca y evaluar si existe alguna dificultad que impide respirar correctamente por la nariz.
Qué cambia cuando el aire entra por la boca
