Argentina se enfrenta a la peor epidemia de dengue de su historia, con un saldo de 106 fallecidos y más de 151.000 personas infectadas durante la temporada actual. Este alarmante récord de infecciones llega en un momento en que, por primera vez, se observa que el mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad, propaga el virus durante todos los meses del año, sin respetar la habitual pausa invernal.
Primero, el Gobierno defendió la postura del ministro de Salud de la Nación Mario Russo, quien no sólo no estableció campañas preventivas, sino que desaconsejó la aplicación de la vacuna para revenir la infección transmitida por el mosquito.
Al ser muy cuestionado por su falta de aparición pública para dar las explicaciones del caso en un intenso rebrote del contagio, el vocero presidencial Manuel Adorni, sostuvo: “Se ha expresado no solo en los medios sino a través de comunicados”, en defensa del funcionario.

