Las temperaturas inestables pueden afectar al sistema inmunológico, aumentando el riesgo de infecciones respiratorias y alergias. Adaptar la vestimenta, la alimentación y los hábitos diarios es clave para evitar resfríos, alergias y golpes de calor.
El cuerpo humano necesita tiempo para adaptarse a los cambios de temperatura. Cuando estas variaciones ocurren de manera abrupta:
– El sistema inmunológico se debilita, facilitando la aparición de resfríos y gripe.
– La piel y las vías respiratorias se resecan, lo que puede provocar alergias o problemas respiratorios.
