¿Te pasó que lavás la ropa y al secarse no tiene ese perfume rico que esperabas? A veces, aunque uses buenos jabones y suavizantes, los malos olores persisten o el aroma desaparece rápido. La buena noticia es que con algunos ajustes en la rutina de lavado y secado podés lograr que tus prendas queden realmente frescas por más tiempo.
1. No dejes la ropa mucho tiempo en el lavarropas
Uno de los errores más comunes es olvidarla adentro después del ciclo. Aunque sean unos minutos de más, la humedad genera mal olor. Apenas termine el lavado, sacá la ropa y colgala enseguida.

