Una de las técnicas para lograr una piel “glowy” con el maquillaje es la del “eyelighter”, que apuesta por iluminar la mirada como si de la piel del rostro se tratara.
Gracias a la misma conseguimos una mirada más amplia, brillante, descansada, bonita y rejuvenecida. El secreto reside en el uso de sombras multicromáticas, holográficas o iridiscentes y su colocación estratégica: cuando la luz incide en estos pigmentos iridiscentes, ilumina y eleva los ojos.
La técnica favorece a todo el mundo, independientemente de la forma o el tamaño de los ojos. Simplemente hay que acertar con el tipo de producto, el color y el lugar de aplicación.
