Los calambres nocturnos en las piernas son espasmos musculares involuntarios y una de las causas más comunes es la deshidratación, por lo que pueden empeorar en verano. Estos pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos, y pueden ser lo suficientemente intensos como para despertar a una persona.

La sensación puede describirse como un dolor agudo, una tensión o un tirón en el músculo afectado. Hay varios factores que pueden contribuir a su aparición: la deshidratación, el desequilibrio de electrolitos como magnesio, calcio o potasio, la actividad física excesiva o hecha “de golpe”, las posiciones inadecuadas al dormir, algunos medicamentos como antihipertensivos con diuréticos o también enfermedades como problemas de circulación venosa o las que afecten el sistema neuromuscular, como la diabetes.

