Jueves, 24 de septiembre 2026

Qué pasa en el cuerpo cuando cambiás bruscamente la rutina

Modificar de golpe los horarios, las comidas, el descanso o el nivel de actividad puede generar una sensación de desajuste general que no es casual, ya que el organismo funciona a partir de patrones relativamente estables y, cuando esos esquemas se alteran de forma repentina, necesita un tiempo para adaptarse y volver a encontrar equilibrio. Esa transición, aunque sea temporal, puede sentirse en distintos niveles.

El cuerpo está guiado por ritmos internos que organizan funciones como el sueño, la energía y el metabolismo, por lo que un cambio abrupto -como acostarse mucho más tarde, alterar horarios de comida o modificar la actividad física- puede desordenar ese funcionamiento y generar sensaciones como cansancio, dificultad para concentrarse o cambios en el estado de ánimo.

Uno de los primeros aspectos que suele verse afectado es el sueño, ya que variaciones en los horarios pueden interferir con la conciliación o con la calidad del descanso, haciendo que la persona se sienta menos recuperada al día siguiente, incluso aunque haya dormido varias horas.

Fuente: Nexofin

Compartir este artículo

Salir de la versión móvil