Las Ruinas de San Ignacio son uno de los principales destinos turísticos del noreste argentino. Son parte de las Misiones Jesuíticas de los Guaraníes reconocidas como patrimonio de la humanidad por la UNESCO y todavía hoy guardan en sus rincones la historia ancestral de más de cuatro siglos. ¿Estás pensando visitar Misiones o tenés tus pasajes a Posadas? Acá te contamos su historia.
Los jesuitas José Cataldino y Simón Masseta fundaron San Ignacio Miní en 1610. El primer dato curioso es que originalmente la misión estaba bastante más al norte de donde está ahora. Los ataques de los bandeirantes obligaron a abandonar ese primer asentamiento, y el padre Antonio Ruiz de Montoya encabezó un éxodo de unas 12 mil personas guaraníes por la región. Recién en 1696 los jesuitas la establecieron de forma definitiva en el lugar que podés visitar hoy, en el corredor de la RN 12.
En su mejor momento, San Ignacio llegó a reunir alrededor de 4500 guaraníes y funcionaba como una ciudad. Todo giraba alrededor de una gran plaza central, alrededor de la que ordenaron el templo, el cabildo, las viviendas, la residencia de los jesuitas, la escuela, los talleres, los depósitos, el cementerio y la huerta.
La iglesia se construyó con piedra de asperón rojo de la zona. Ese material es el que le da el tono rojizo tan particular y característico. Cuando la visites, prestá atención a las piedras talladas. En ellas, conviven ángeles y símbolos cristianos con motivos de la flora regional y de la identidad guaraní.
La historia jesuítica en la zona terminó de golpe. En 1767 la Corona española expulsó a los jesuitas de sus dominios. La reducción aguantó en pie algunas décadas más, pero los conflictos de la región la destruyeron en 1817. Aunque el cacique Cristaldo intentó repoblarla, en 1821 las tropas paraguayas volvieron a arrasar los pueblos de la zona.
Después de eso, la selva y el abandono hicieron lo suyo. Lo que se puede ver hoy es gracias a las restauraciones que se impulsaron sobre todo entre 1940 y 1950. Gracias a ese trabajo, San Ignacio Miní es el conjunto jesuítico-guaraní mejor conservado del país, lo que permite entender y estudiar cómo se organizaban estos asentamientos.
San Ignacio es Patrimonio de la Humanidad como parte de las Misiones Jesuíticas de los Guaraníes. Con ella, están también las misiones de Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María la Mayor, más São Miguel das Missões, en Brasil. La UNESCO las protege bajo el criterio IV, por su valor como ejemplo de una organización arquitectónica y territorial ligada a un período clave de la historia de Argentina y Brasil.
Un dato que te puede servir es que la entrada para San Ignacio vale 15 días para entrar también a Santa Ana, Loreto y Santa María la Mayor. Así que si tenés ganas, podés aprovechar la visita para conocer más misiones del Patrimonio de la Humanidad.
