Las cortinas pueden acumular polvo con bastante facilidad, especialmente cuando permanecen durante mucho tiempo en el mismo lugar. Además de afectar su aspecto, las partículas pueden quedar atrapadas entre las fibras y volver a dispersarse en el ambiente. Sin embargo, algunos hábitos sencillos pueden ayudar a mantenerlas limpias durante más tiempo.
Una de las medidas más simples consiste en quitarles el polvo con frecuencia, sin necesidad de lavarlas cada vez. Para hacerlo, se puede utilizar una aspiradora con un accesorio para telas, pasando el cabezal suavemente por toda la superficie. También es posible usar un cepillo de ropa o un plumero adecuado, siempre evitando movimientos demasiado bruscos que puedan levantar nuevamente las partículas.
La frecuencia de limpieza dependerá del ambiente y de la cantidad de polvo que haya en la casa. Las que están ubicadas cerca de ventanas abiertas, calles con mucho tránsito o zonas donde se cocina pueden necesitar una atención más frecuente. Mantenerlas limpias de manera regular evita que el polvo se acumule durante semanas y termine más adherido a la tela.
