Un informe elaborado por el Banco Nación reveló que la morosidad en el sistema financiero alcanza a 5,9 millones de personas con atrasos superiores a 90 días, representando el 27,9% del total de deudores relevados en el país.
El documento señala que “los niveles de irregularidad permanecen elevados” y que todavía no existen garantías de que el proceso de normalización de pagos se encuentre consolidado, contradiciendo previsiones optimistas de funcionarios como Santiago Bausili y Luis Caputo.
La contracción en la capacidad de pago fue vinculada directamente a la reducción del poder adquisitivo: “El ingreso disponible de las familias avanzó con menor intensidad” frente al incremento de gastos fijos y subas en las tasas de interés registradas durante el último período.
El impacto resultó dispar según el segmento, afectando con mayor dureza a los proveedores no financieros de crédito (donde la mora llegó al 32,5%) y a los usuarios jóvenes de entre 18 y 25 años, cuya irregularidad trepó por encima del 40%.
