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Día gris en Roland Garros. No solo por la lluvia, sino también por el triste final del partido entre Rafael Nadal y Alexander Zverev.

En un partido igualado, donde se disputaron dos sets en casi tres horas, el público estaba contento. Todas las necesidades para que el encuentro sea un espectáculo, estaban aseguradas. Pero cuando Rafa alcanzó el tiebreak en el segundo, el alemán se torció el tobillo. 

Tras la dura caída, Sascha gritó de dolor, por lo que la asistencia medica llegó con una silla de ruedas para auxiliarlo. El español pidió permiso al umpire para acompañar a su rival en la enfermería. Al momento de salir, lo hicieron ambos juntos, aunque Alexander lo hizo con muletas y para despedirse del público francés.

Sí bien el mundo del tenis se alegró por el pase de Rafa a la final, el gusto que quedó es amargo por la lesión del número 3 del mundo. 

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