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sábado 11 de marzo de 2023

Durante su matrimonio con el empresario Stefano Casiraghi a mediados de los años 80, la princesa Carolina de Mónaco obtuvo una de las adquisiciones más prestigiosas para el disfrute de su familia. Ésta consistió en un extravagante yate llamado el Pacha III, el cual conserva hasta el día de hoy. 

Y es que la historia cuenta que el deportista italiano le obsequió esta impactante casa flotante a la princesa luego de seis años de relación, en 1989. De esta forma, se convirtió en la atracción principal para el goce de sus hijos, y ahora, sus nietos. 

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Según los medios internacionales, el primer dueño del yate fue un veterano del ejército británico llamado Walter Crooke, quien lo tuvo como propiedad hasta 1940. Casi cinco décadas después, el bote pasaría a manos reales siendo renombrado con las iniciales de los nombres de los hijos de Carolina y Stefano: Pierre, Andrea y Charlotte. 

A pesar de la trágica muerte de Casiraghi en un accidente náutico, el barco ha permanecido como un lugar lleno de memorables momentos felices que la princesa Carolina de Mónaco y su familia atesoran. En este sentido, los royals se han esforzado en mantener la grandiosidad del yate a través de diversas remodelaciones. 

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Es por esto que la residencia flotante se valora actualmente en los 21 millones de euros, que incluye cuatro camarotes, una suite principal, un comedor formal, una cocina, dos grandes salones, camarotes para los trabajadores del barco y la cabina de tripulación. Sin duda, un lugar de ensueño para recorrer las hermosas costas europeas. 

/Fuente Voces Criticas

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