Con la llegada de los días cálidos, el aire se llena de polen y uno de los árboles que más complica a las personas alérgicas es el plátano. Este árbol, muy común en calles y plazas, libera una pelusa o polvillo microscópico que irrita las vías respiratorias, los ojos y la piel, generando síntomas como picazón, estornudos y congestión.

El problema suele intensificarse entre septiembre y diciembre, cuando florece y desprende gran cantidad de partículas que se mantienen suspendidas en el aire. Si bien no se puede evitar completamente el contacto, hay algunas medidas que ayudan a reducir los efectos: cerrar las ventanas en los días de viento, ventilar la casa en horarios de menor concentración de polen (a la mañana temprano o al anochecer), y usar anteojos de sol al salir para proteger los ojos.

