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Andinista tucumana: «Podemos descansar en paz y ella también»

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Mientras realizaban una travesía en el cerro Mercedario, un grupo de andinistas encontró un cadáver congelado. La identificación confirmó que se trata de una andinista tucumana, Marta «Patty» Altamirano, desaparecida en la zona en 1981, luego de que sus cuatro hermanos reconocieran sus pertenencias.

En este contexto LV12 Radio Independencia se comunicó con Corina Altamirano, hermana de la andinista: «Si todo está bien hoy llega la muestra de ADN a San Juan, de hisopado para realizar el ADN de papá. Nos dijeron que iba a ser bastante rápido y que en unos días iban a tener todos los estudios hechos para mañana o pasado, así que tenemos que esperar los resultados de ese ADN y de los hisopados que nos hicieron a nosotros y el fiscal se iba a comunicar para contarnos cómo salió todo. Sería lo único que falta cerrar».

Corina Altamirano

Corina contó que la experiencia de reconocer el cuerpo de su hermana, «fue enriquecedor» y de «muchas emociones», un proceso en que su familia recibió acompañamiento, humanidad y amor desde la labor de quienes se están encargando de terminar la identificación del cuerpo. De esta manera, también dijo que tanto para ella como para su familia es un momento que los lleva «a meditar, a profundizar y a crecer», una situación que trae el recuerdo de «Patty», a sus padres, hermanos y sobrinos, a los que no pudo conocer.

Con los resultados del ADN, esperan cerrar una etapa, en donde dice, Corina, «podemos descansar en paz y ella también».

Es así que, por decisión de Marta «Patty» Altamirano en vida, sus cenizas serán esparcidas en el cerro Mercedario.

«Si alguna vez le pasara algo, ella había pedido descansar en la montaña, ‘quiero que me dejen donde yo caí, donde yo morí'», recuerda su hermana.

Es así que, la hermana de la andinista, terminó recordando y reflexionando sobre Marta Emilia: «Mi hermana era una joven de 20 años, en la que la pureza de su crianza, la pureza que ella pudo recibir en su alma la hacía una joven feliz, una joven auténtica, una joven altruista, con muchos valores, con mucha profundidad para la edad que tenía y para la época. A ella le gustaba escribir y por ahí leemos cosas que escribió, poemas o meditaciones que escribió a los 16, 20 años, que tienen una profundidad tan grande, como si ella hubiese madurado antes de tiempo pero, sin embargo, guardaba la pureza de una niña adolescente, era un ser muy especial».

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Tenía una fuerza que te empujaba a estar en movimiento, desde todo punto de vista, desde caminar hasta planificar cosas. Tenía una fuerza que te empujaba a estar en movimiento, desde todo punto de vista, desde caminar hasta planificar cosas.

Fuente LV12

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