Para conseguir un aliento fresco es fundamental cepillarse al menos dos veces al día, usar hilo dental y visitar regularmente al dentista para prevenir problemas bucales como caries, enfermedades en las encías o infecciones. Pero además de esto, hay ciertos alimentos que pueden colaborar.
Té negro y menta: olvidate del café si querés evitar el mal aliento. En su lugar, elegí té negro, cuyos polifenoles retardan la proliferación de bacterias orales. Una taza grande de infusión de menta, además de su agradable sabor, es una excelente manera de hidratar la boca.

Especias con propiedades refrescantes: las semillas de cardamomo o anís actúan como destructores naturales de las bacterias presentes en la lengua y facilitan la digestión. Un gesto sencillo y discreto después de la comida es masticarlas.
