Tras casi tres meses de internación, el fotógrafo Pablo Grillo fue dado de alta del Hospital Ramos Mejía, en donde se recuperó luego de que un agente de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), le disparara con un cartucho de gas irritante en la cabeza, cuando cubría una de las marchas de los jubilados al Congreso de la Nación.
El reportero, que afrontó tres cirugías y semanas de terapia intensiva, fue trasladado este martes, al Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca para continuar con su tratamiento.
Según indicó su familia, continuará internado de lunes a viernes mientras realiza su rehabilitación, pero tendrá salidas ambulatorias durante los fines de semana. Además, señalaron que dentro de dos meses deberá volver a someterse a otra cirugía producto de las secuelas que le dejó el impacto efectuado por el gendarme Héctor Guerrero, en su cabeza, que le generó múltiple fractura de cráneo, con pérdida de masa encefálica.
