Hay días en los que no tenés ganas de entrenar… pero ¿es realmente cansancio o estás postergando algo que sabés que te hace bien? Escuchar al cuerpo está bien, pero también es fácil caer en excusas sin darte cuenta. Algunas señales te pueden ayudar a discernir entre la necesidad real de parar y la típica postergación disfrazada de “no tengo energía”.
¿Por qué cuesta tanto diferenciarlo? Porque el cuerpo y la mente no siempre están alineados. Podés estar mentalmente agotado pero físicamente bien, o al revés. Además, factores como el estrés, el clima, el sueño o las emociones influyen en la percepción del cansancio, lo que hace difícil saber si necesitás parar o activarte.

Señales de que necesitás descanso real:
