El Boca del 2023 -finalista de la Copa Libertadores- empieza a desmantelarse. Luego de la salida de Marcos Rojo, ahora le llegó el turno a Sergio Romero, un eslabón clave en aquel equipo de Jorge Almirón que estuvo cerca de la gloria.
Relegado en el arco del Xeneize desde aquel altercado con un plateísta en la derrota ante River en La Bombonera, Romero aprovechó el interés de Argentinos Juniors tras la lesión del “Ruso” Rodríguez.
Rescisión de contrato y despedida. Luego de cuatro temporadas, “Chiquito” se despidió de Boca y dejó varios títulos:
“Más allá de que sea el presidente del club, para mí es un amigo. Arreglamos todo en tres minutos cuando vine y ahora no puso ninguna traba, me deseó lo mejor como ha hecho toda su vida”, comenzó declarando y agradeciendo a Riquelme.
También confesó qué les dijo a sus compañeros y al personal que trabaja día a día en el club: “Se lo dije a todos adentro, voy a volver, para mí no es un chau sino un hasta luego”.
La pelea con los hinchas sentenció su futuro
Tal vez la posibilidad de sumarse a Argentinos Juniors a fines del 2025 para disputar el Torneo Clausura y la Copa Argentina, nunca hubiese llegado si el altercado con los hinchas en el Superclásico no sucedía.
La pelea con los plateístas y la sanción del club lo alejó del arco, sumado a sus operaciones. Luego emergió el juvenil Leandro Brey y en su puesto llegó otro arquero experimentando, Agustín Marchesín.
Así explicó su “sentencia” en el equipo: “La pelea con el plateísta fue el quiebre. Creo que todos somos seres humanos y muchas veces tenemos situaciones que sabemos sobrellevar y otras que no. Lamentablemente ese día me tocó no saber sobrellevar esa situación“.
