La investigación por el asesinato de Virginia Franco, la reconocida psiquiatra platense encontrada sin vida en su casa de City Bell, dio un giro inesperado en las últimas horas. A la hipótesis inicial de un crimen en ocasión de robo —que ya comenzaba a perder fuerza por la ausencia de faltantes significativos— se sumó una pista que podría reorientar la causa: amigas de la víctima aseguraron que Franco habría estado siendo acosada por una persona cuya identidad aún no fue establecida.
La revelación surgió a partir de un testimonio brindado por dos allegadas de la profesional ante efectivos de la Policía Bonaerense. Según relataron, la psiquiatra vivía pendiente de su teléfono celular en los días previos a su muerte porque había alguien que “la molestaba” de manera persistente. Esta declaración, que será formalizada en la Justicia en las próximas horas, despertó el interés del fiscal Álvaro Garganta, quien conduce la investigación.
El hallazgo del cuerpo, ocurrido el viernes pasado, no coincidió desde el principio con un robo violento. Los autos de la víctima permanecían estacionados en el garaje y los objetos de valor —incluidos su televisor y su notebook— continuaban en el domicilio. El único faltante era su teléfono celular, un dato que ahora cobra otra dimensión frente a la posibilidad de un acosador.
