Con la llegada del calor, el aire acondicionado se convierte en un gran aliado para sobrellevar las altas temperaturas. Sin embargo, su uso constante puede resecar la piel y generar incomodidad. Con algunos cuidados simples, podés mantenerla fresca, saludable e hidratada incluso en ambientes climatizados.
Hidratación constante desde adentro
Tomar suficiente agua es clave. El aire acondicionado acelera la deshidratación, por lo que aumentar la ingesta de líquidos ayuda a compensar la pérdida y mantener la piel elástica.

