Las proteínas son esenciales para mantener el cuerpo en equilibrio. Participan en la formación de músculos, enzimas, hormonas y tejidos, además de intervenir en el sistema inmunológico. Cuando su consumo no es suficiente, el organismo comienza a mostrar señales que conviene no pasar por alto.
Fatiga y debilidad muscular
Uno de los primeros síntomas es el cansancio constante. La falta de proteínas impide que los músculos se recuperen correctamente después del esfuerzo, lo que genera sensación de debilidad o pérdida de fuerza incluso con actividades cotidianas.

