El regreso a la Argentina del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, no pasó desapercibido. No solo por el contexto de creciente exposición pública que rodea a su figura, sino también por la aeronave en la que aterrizó en el país: un jet ejecutivo de alta gama perteneciente a una empresa que se encuentra bajo investigación judicial por supuestas maniobras de lavado de dinero.
Según pudo reconstruir el periodista Nicolás Wiñazki, a partir de fuentes del sector aeronáutico y judicial, Tapia viajó en una de las aeronaves más lujosas disponibles en el mercado de vuelos privados, con un costo estimado que ronda cifras difíciles de justificar frente a los ingresos que informó oficialmente como funcionario público y dirigente deportivo.
La empresa dueña de la aeronave utilizada por el dirigente máximo del fútbol local aparece mencionada en una causa sensible que investiga presuntas irregularidades vinculadas a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde se habrían emitido facturas por vuelos que no se realizaron con el objetivo de “blanquear” dinero de posible origen ilícito. El expediente ya cuenta con documentación secuestrada y testimonios que sostendrían la existencia de maniobras simuladas.
