Luego de varias horas de debate y negociaciones contrarreloj, el Senado de la Nación convirtió en ley el Presupuesto 2026, una de las principales apuestas legislativas del Gobierno para cerrar el año parlamentario. La iniciativa fue aprobada en general con 46 votos afirmativos, 25 negativos y una abstención, reflejando una mayoría construida a partir de acuerdos con bloques dialoguistas y sectores provinciales.
La Libertad Avanza consiguió el acompañamiento de la Unión Cívica Radical, el PRO y un grupo heterogéneo de senadores que responden a gobernadores o mantienen una posición independiente en la Cámara alta. Ese entramado político permitió al oficialismo sortear la resistencia del bloque peronista más duro y avanzar con una ley clave para la planificación económica del próximo año.
En contraposición, el interbloque justicialista conducido por José Mayans, alineado con Cristina Fernández de Kirchner, votó de manera unificada en contra del proyecto. Desde ese sector argumentaron que el proyecto consolida recortes sensibles y profundiza el ajuste en áreas estratégicas como educación, ciencia y políticas sociales.
