Después de un día al aire libre, la piel no solo necesita hidratación externa: también requiere nutrientes que la ayuden a regenerarse desde adentro. Comer bien puede hacer la diferencia entre una piel luminosa y una irritada o reseca.
1. Frutas ricas en antioxidantes
Las frutillas, naranjas, kiwis y arándanos son fuente de vitamina C, clave para la producción de colágeno. Además, sus antioxidantes combaten el daño oxidativo causado por la exposición solar.
2. Alimentos con betacarotenos
