El testimonio de Iván Colmenares volvió a poner en primer plano la situación de los presos extranjeros detenidos en Venezuela y, en particular, el caso del gendarme argentino Nahuel Gallo.
El ciudadano colombiano, que compartió celda durante gran parte de su cautiverio con el efectivo argentino, relató las condiciones extremas de detención en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I y aseguró que ambos entendieron rápidamente que estaban privados de su libertad por razones políticas.
El hombre permaneció detenido durante un año en ese penal y forjó una estrecha relación con el argentino, a quien conoció bajo su segundo nombre, Agustín. Según explicó, su detención se produjo cuando intentaba sellar su pasaporte en un aeropuerto venezolano, un trámite que realizaba para regresar a su país natal, el departamento colombiano de Norte de Santander.
Lo que comenzó como una supuesta “entrevista” terminó derivando en interrogatorios confusos, traslados y finalmente el encierro en una de las cárceles más temidas del país.
