Tras más de dos décadas de negociaciones, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur dio un paso decisivo luego del aval político del bloque europeo. Ahora resta la firma final por parte de los países sudamericanos, prevista para mediados de enero, y el posterior proceso de ratificación parlamentaria. Si se cumplen los plazos estimados por Bruselas, el entendimiento podría comenzar a regir hacia fines de este año.
El avance del pacto reavivó el debate sobre sus implicancias concretas para la Argentina. El acuerdo se apoya en tres pilares —comercial, político y de cooperación— y establece compromisos que atraviesan el comercio exterior, el marco regulatorio y las condiciones para la inversión, con efectos diferenciados según el sector productivo.
Desde el Gobierno celebraron el resultado. El ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno destacaron que el acuerdo permitirá ampliar exportaciones y mejorar el clima de negocios.
“Se trata del entendimiento más ambicioso alcanzado entre ambos bloques tras más de 30 años de negociaciones”, afirmó el diplomático, quien subrayó que el bloque accederá de manera preferencial a “la tercera economía del mundo, con 450 millones de consumidores”.
