El mercado cambiario arrancó 2026 con una dinámica distinta a la de años anteriores. En lo que va del año, el dólar minorista mostró una baja cercana a los $30 y se ubicó en torno a los $1450, un movimiento que consolidó un escenario de relativa calma financiera y modificó las estrategias de inversión.
La baja se dio incluso en un contexto en el que el Banco Central se mantuvo activo en el mercado y compró divisas para fortalecer reservas. Según estimaciones privadas, la autoridad monetaria ya acumuló más de US$1400 millones en lo que va del año.
Este escenario consolidó un fenómeno conocido en la jerga financiera: el regreso del “carry trade”, es decir, vender dólares para posicionarse en instrumentos en pesos con tasas superiores a la evolución del tipo de cambio y luego volver a la moneda extranjera con ganancia.
Reportes de mercado sostienen que el esquema todavía luce atractivo. En su informe semanal, la consultora IEB señaló que un dólar estable favorece permanecer en moneda local buscando rendimiento por tasa. Para los analistas, mientras no haya sobresaltos externos, la estrategia sigue vigente.
