Con mayoría propia y apoyos de sectores peronistas, el oficialismo logró aprobar en la Cámara alta los cambios a la Ley de Glaciares.
La propuesta introduce un nuevo esquema que amplía la participación de las provincias en la administración y eventual aprovechamiento económico de sus recursos hídricos, aunque preserva la intangibilidad de los glaciares considerados reservas estratégicas.
El resultado de la votación fue de 40 votos afirmativos frente a 31 rechazos, además de una abstención correspondiente a Julieta Corroza, representante del monobloque La Neuquinidad.
